viernes, 18 de enero de 2013

EL OMBLIGO


"Comí civilización, me sentó mal y me enfermé."
Aldous Huxley, Un Mundo Feliz.

Hoy no se reunió el Jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, con el Ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo. En su lugar mandó a un par de secuaces para que le digan al Ministro que no, que no van a a dar el brazo a torcer, que las tarifas del subte suben sí o sí. Hace días la población del mundo mundial está en vilo por lo que pasa con los subtes. Si se fijan en Argelia hoy el tema del día son los vagones de la línea A.

Que la intención del líder del PRO era aumentar las tarifas no es una sorpresa -es lo primero y único que hizo cuando se hizo cargo por dos días del subte el año pasado- y las especulaciones sobre el por qué no se hicieron esperar. 

Macri pensaría lo siguiente: si aumentamos la tarifa entonces viaja menos gente, y entonces el servicio no está saturado, y entonces saturamos los colectivos y los trenes más y más y mostramos la deficiencia de los servicios de transporte público que nosotros NO manejamos.

Ok, ponele que podría ser el razonamiento de algún que otro asesor macrista. Uno más simple sería decir reiterar lo que básicamente cualquier empresario neoliberal considera sobre los servicios: que lo use el que lo pueda pagar. Se acuerdan algo así como "lo más democrático es que el que quiera ver fútbol, pague"?, frase emitida por un tal Marcelo Bombau, presidente de TyC, que además recibió el apoyo de Mauricio cuando se rescindió el contrato de transmisión de los partidos de fútbol que tenía su empresa. Además a Macri y a Bombau los vinculan otros chanchuyos como "personas en común" en la causa de las escuchas que tiene procesado al jefe de gobierno, pero ese no es el tema en cuestión. 

El tema es que cuando los ejes de gestión no son ni la inclusión social, ni mejorar las oportunidades de aquellos que siempre estuvieron excluídos, es difícil que se tenga en cuenta el impacto "social" que otros podemos ver en una medida de estas características. 

Ahora bien, políticamente, la lectura es: seguimos apostando a una clase media indignada, que viaja como ganado (porque ojo, los pobres negros viajan como se merecen, que es como ganado), y le damos un poquito de aire acondicionado, un poquito más de lugar en los vagones, un poquito más de amarillo esperanza ante la falta de verde dólar. 

El argumento que esgrimen los secuaces macristas es muy básico "el Gobierno Nacional nos saca el subsidio, nosotros tenemos que aumentar la tarifa". 
Recordemos, dicho sea de paso, que esos hermosos vagones nuevos que van a recorrer muy frescos la línea A, los compró el Gobierno Nacional, y sin embargo, la "inauguración", con dos estaciones nuevas y todo, tras un mes y pico sin servicio, la va a capitalizar el gobierno citadino. Sigamos.

El problema que nos hacen ver, entonces, es el del dinero. Que no alcanza, porque se sacó el subsidio. Que no alcanza que aumenten las patentes y los peajes, y que recauden a lo loco, porque si no viene del Gobierno Nacional no alcanza. Por eso quieren dialogar, y por eso Macri no va a las reuniones. Porque entonces tendría que poner la caripela y explicar por qué los aumentos a esos impuestos no alcanzan y por qué firmó el traspaso con 1 año al 50% de subsidio y después bye bye. 

Sabemos que dinero en la ciudad no falta. 
Que está distribuído de la peor manera posible.
Sí.
Estamos de acuerdo.

Pero acá es cuando se pone recontrabizarro todo. 
Todo se va al recontracarajo cuando te enterás de cosas como estas: 



Y algunos pensarán "bueno, está bien,  van a controlar los subtes, es una movida estratégica para encantar a la clase media asustadiza que ahora va a viajar más cómoda y es un garrón que te choreen estos negros que no van a viajar en subte salvo para robar, porque el pasaje no lo pueden pagar"... Pero este sistema de vigilancia tan sofisticado, que te mira permanentemente, este Gran Hermano Topo, fue adquirido hace más de un año. Ponele, en Diciembre de 2011. Justo en esos días en los que Mauricio aumentó un 127% las tarifas, para luego decir "yo no me hago cargo", y después todo esto tan maravilloso que no le importa a nadie más que a los que estamos acá, vamos y venimos a laburar, y sabemos que algunos, vamos a estar menos apretujados porque tenemos un centavo más en el bolsillito y respirar aliviados por no ser los otros que no.

Y aún así, no lo entendemos: el ombliguismo capitalino jamás definió una elección nacional. 



1 comentario:

  1. Ni hablar de otro tipo de cosas como salud y educación pública. Total, ¿qué les importa si Suiss Medical atiende en otro lado? En fin, nada nuevo se les puede pedir a estos seres. Te recomiendo que leas y te diviertas con este blog curiosomauricio.blogspot.com

    Saludos!
    J.
    pasalayquenovuelva.blogspot.com

    ResponderEliminar